La Basílica de San Francisco

Los Franciscanos y María

La devoción hacia la Virgen ocupa un lugar especial en la espiritualidad  franciscana, y se ha perpetuado durante los siglos el amor particular de San Francisco hacia la Madre de Cristo. El Santo tenia mucha devoción hacia la pequeña iglesia de Santa María de los Angeles que actualmente, sigue siendo uno de los lugares más importantes de la Orden. Este recorrido iniciado por San Francisco, fue continuado ya a partir de la segunda mitad del siglo XIII por algunas figuras significativas de la Orden de los Frailes menores: San Bonaventura de Bagnoregio (1218- 1279) y Jacopone de Todi (1233-1306). El primero, promueve con  mayor fuerza respecto al pasado, el culto de la Virgen María y el segundo, terciario franciscano, dedica a la Virgen unas de sus extraordinarias obras poeticas llamadas “Laudes”:

 

“Donna per quello amore che mm’ a ‘vuto l to figlio
Deveri aver en core de darmi ‘l to consiglio.
Succurri, aulente giglio, veni e non tardare!” (Laude 13, vv. 15-17)

María, intermediaria entre el hombre y Cristo,es el símbolo para la humanidad que sufre y es la protagonista no sólo de las obras literarias sino también de las artísticas a partir del siglo XIII y de toda la edad renacentista. La espiritualidad franciscana pone en evidencia la figura de María como reina del Cielo y como Madre terrestre de Jesús.